Una pasión curiosa

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Hola pequeñx lector/a!

Siempre he tenido una cierta devoción por las manos.

Me encanta observarlas.

Ver como se mueven y hacen figuras, como trabajan o simplemente como están quietas.

Hay tanto detrás de unas manos…

Pueden estar llenas de grietas por el trabajo que lleven a cabo como las del bubú por ser cantero de joven.

Pueden estar con mil arrugas y muy suaves como las de la abuelita de tanto cuidarlas y hacernos todo con amor.

Pueden ser largas y con unas uñas bonitas, como las de mamá que siempre están para salvarme.

Como las de mi hermana, la cual es una de las pocas partes del cuerpo que tiene moreno por usar neopreno, o como las de mi hermano, una con uñas largas (para la guitarra) y otra toda deshecha. También pueden ser como las de la peque, llenas de arañazos por tanto animalillo que tenemos en casa.

Unas manos pueden ser de mil maneras, pero tienen tanto detrás…

Es una de esas cosas de las que nunca nos damos cuenta, pasan totalmente inadvertidas y en el fondo son tan importantes…

Han vivido de todo, cada momento con nosotros, cada paso que hemos dado.

Han abrazado, han acariciado por primera vez a ese gran amor, a tu hermana pequeña recién nacida, a los abuelos…caricias llenas de mimo y sentimiento; caricias reales, llenas de pasión. Han dado algún bofetón o recibido, del cuál aún notamos todos y cada uno de los dedos en nuestra mejilla. Han escrito aventuras, sueños, miedos, exámenes, decisiones, pasiones…Han hecho tantas cosas…

¿Alguna vez te has parado a pensar todo lo que has hecho con ellas? ¿Cuál es tu mejor recuerdo?

Siempre me quedo observando las de todo el mundo, me encanta imaginar que habrán vivido. Cual será su historia.

He de reconocer que me encantan las manos. Incluso las mías.

Es una de las partes de mí que más me gusta sin duda.

Y mis favoritas siempre van a ser las de mi bubú y las de la abuelita.

Él, que cada vez que voy a verle y estamos charlando me agarra las mías y se pone a jugar con mis dedos.

Él, que tiene las manos con grietas que a veces duelen y tan llenas de amor por otro lado.

Ella, que me da mimos en mis muñecas cuando estoy mala. La que me hace de comer a pesar de no entender que sea vegana. La que a pesar de tener dolor y no aguantar de pie puede pasarse horas haciendo masa para hacernos pan casero, empanada…

Ellos, siempre ellos y sus manos.

Tan tiernas.

Tan suaves.

Sus manos y sus historias.

Mis manos y mi historia.

Nos leemos pronto.

Ángela.

Reflexiones
admin

11/01/2021

Hola pequeñx lector/a! Para hoy tengo una reflexión… Con el tiempo he aprendido que de cada situación que me ponga la vida he de quitar

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